domingo, 31 de mayo de 2009

REPORTERÍA

DIFERENTES APROXIMACIONES A LA VERDAD


La contradicción es un mal indicio de verdad.

Muchas cosas ciertas son contradictorias.

Muchas falsas pasan sin contradicción.

Ni la contradicción es indicio de falsedad, ni la no contradicción indicio de verdad.


Blaise Pascal


La Universidad de Antioquia, interesada en la expansión del conocimiento a las regiones, como muestra de descentralización, analiza las necesidades del Oriente antioqueño y determina ofrecer en la seccional, el pregrado de Comunicación Social – Periodismo, en tres convocatorias consecutivas, siendo la primera de ellas la del semestre 2008-1. Por el enfoque mismo de las seccionales, los trabajos realizados por los estudiantes deben favorecer a la región, remunerándole conocimiento y profesionales en diversas áreas. Desde las aulas se plantean proyectos investigativos pertinentes que atañen al desarrollo regional, las formas comunicativas de sus habitantes, su identidad y apropiación del espacio, los medios presentes, en fin; todo esto, lógicamente desde la visión de la comunicación.

Los estudiantes admitidos al pregrado son, en su mayoría, jóvenes recientemente graduados del bachillerato. No es desconocido el estado de la educación colombiana, donde aún hay muchas falencias, empezando por la precaria formación académica de gran cantidad de los educadores, y en caso de que la tengan, en varias instituciones hacen que los docentes dicten materias para las que no se han capacitado, por lo que van a generar deformaciones en el conocimiento de los alumnos (término intencionalmente utilizado).

Por tanto eran de esperarse dificultades en cuanto a los conocimientos previos, y a las que suponían eran certezas en su aprendizaje, ¿qué se genera? desconcierto y una gran sensación, no sin causas, de ignorancia. Es allí donde entran los ya experimentados docentes, dispuestos a reformar y a reorientar a jóvenes principiantes con conocimientos incipientes pero casi todos en el lugar correcto.

Pasa el tiempo, las ansias de aprender no cesan, tampoco los aportes en clases, y mucho menos, las dudas cuando se encuentran ideas “incongruentes” entre los profesores. No se puede ignorar la concepción misma del derecho a la educación en Latinoamérica, que se manifiesta en uno de los informes del FLAPE (Foro Latino- americano de Políticas Educativas): “Proponemos que nuestros estudios nacionales [interamericanos] contribuyan a pensar el derecho a la educación como una construcción social, política, histórica e institucional, donde ambas dimensiones se estructuran y complementan siempre de forma articulada, aunque marcadas por la contradicción y el conflicto.”

Cuánto más valor tienen las palabras del FLAPE cuando se habla del conocimiento del lenguaje; que este sea vivo es una de la maravillas de estudiarlo, que sea fértil, es ventajoso para quien busca la palabra correcta, que tenga reglas, es provechoso para quien lo escribe, pero, ¿dominarlo?, ¿se logra dominarlo? Será comprensible entonces la dificultad de quien se está formando, va a la universidad en busca de la verdad y encuentra que tiene múltiples caras, facetas y poseedores, cada uno con la certeza de estar en lo correcto.

Esto de pensar diferente al otro y de ser tan temerosos al error (y nótese el poder que la Internet y los ordenadores le han dado al término, un poder casi de horror), estaba alterando al grupo de comunicadores en formación. Es que se capacitan para ser comunicadores-periodistas, y aquello de la responsabilidad de escribir bien y de seguir normas requiere de un criterio medianamente similar entre docentes y aprendices, no en vano el uso de este término, contando con que desde ahora se establece un estilo y una buena o mala escritura, a lo que se suma la búsqueda extenuante de objetividad, unidad de criterio y verdad, inútil, por supuesto.

En la actualidad (primer semestre del 2009), el primer grupo de estudiantes admitidos, se encuentra en el tercer nivel. Las contradicciones no cesan. Quizá sean el fundamento de la formación académica, sentar criterios para elegir lo que sea más apropiado.

¿De qué contradicciones se trata?...

Para los alumnos de la primera cohorte, las principales diferencias que encuentran entre los instructores son, en principio, aparentes incoherencias en la concepción del proyecto de aula que, para este caso, es el planteamiento de un trabajo de investigación que tendrá desarrollo en el siguiente semestre. La réplica se da entre el educador Iván Sylva, quien dicta el curso de Comunicación Social; él pide la elección de una entidad promotora de desarrollo en la región, después de que Carlos Augusto Giraldo, profesor de Investigación I, ha pedido la selección de un tema de relevancia para la comunicación sin mencionar una entidad; el problema residía en no haber aclarado quién debía orientarlos, y cómo debían abordar el problema de investigación, por lo que se generaban confusiones, hasta el punto de creer que debían presentarse dos proyectos, uno para cada curso.

Por lo demás las diferencias son gramaticales u ortográficas, algunos casos son:

  • Mientras que el profesor César Alzate, de Redacción periodística, opina que la diferencia entre “incluso” e “inclusive” radica en una simple diferencia fonética, pero ambos son válidos; Iván Sylva menciona que según los puristas del lenguaje sólo existe el término “inclusive”, e “incluso” es incorrecto.

  • César Alzate sostiene que cuando se cita textualmente y se quieren suprimir fragmentos de la cita se debe poner así: (…). Iván Sylva dice que según las normas APA, debe ser así: […]. Carlos Augusto Giraldo también exige la utilización de las normas APA.

  • Cuando se hace una cita textual, independientemente de que termine en punto, o no, el punto debe ir siempre fuera de las comillas – Criterio de César Alzate. Iván Sylva dice que si la cita contiene el punto, éste se deja dentro de las comillas.

  • César Alzate sustenta que según la última edición de un código ortográfico, la expresión “solo” solo debe tildarse cuando el contexto sea ambiguo, por tanto, lo requiera. Iván Sylva expresa que sólo se tilda “sólo” cuando quiera decir únicamente, de lo contrario no se tilda, en este caso “solo” es el adjetivo que indica soledad.

Pero las dificultades por contradicciones no son exclusivas de los estudiantes del semestre más avanzado, las siguientes cohortes también han tenido inquietudes, principalmente por las diferencias entre los planteamientos de cada educador y porque sienten que requieren mayor acompañamiento y claridad para elaborar el proyecto de aula. Uno de los compañeros del segundo nivel plantea que hay confusión en la articulación del proyecto en los diversos cursos y que los mismos profesores “se la chutan” (es decir, nadie se hace responsable de aclarar sus dudas ni de hacerles seguimiento). Lo que apoyan algunos de los educandos del primer nivel. Jaime López, el coordinador del pregrado, trató de aclarar el proyecto de aula, pero aún quedan muchas dudas- sostiene una de las estudiantes apoyadas por varios de sus compañeros, quienes se han negado a dar su nombre por temor a las represalias tomadas en su contra.

Otro de los casos es el de Edison Mora, encargado de dictar los cursos de Taller de Lenguaje y Taller de Escritura al primer nivel, quien no cumple con las reglas ortográficas, y exige con ahínco a sus aprendices que lo hagan en sus trabajos. Él, además, tiene diferencias en las exigencias en cuanto a la citación, con César Alzate, pide que se sigan normas de una institución británica.

Otra de las confusiones presentadas entre los compañeros del primer nivel es que el profesor de Historia, Carlos Mario Osorio, tiene un concepto errado del significado y la forma de elaboración del ensayo, por tanto exige con base en parámetros equivocados, lo que pide más bien, es un informe de lectura; ellos saben bien lo que dicen porque César Alzate he hecho énfasis en las características del ensayo aun con el apoyo del texto El ensayo: entre la aventura y el orden de Jaime Alberto Vélez. – Menciona Jennifer Restrepo, estudiante de primer nivel.

En sí, la base de todo aprendizaje debe ser la comparación y la confrontación; además es muy simple, si un profesor tiene certezas de las que no se va a despojar por la voz de un estudiante, se acogen sus recomendaciones, pero se buscan las formas y palabras correctas. El problema no es la contradicción, es tener certezas, porque mutilan el aprendizaje.



Rosita fresita.

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