ENSAYO
NI APOCALÍPTICA NI INTEGRADA
Apocalípticos e Integrados, “paralelo” por medio del cual Umberto Eco intenta monopolizar la opinión acerca del origen, la utilidad y las implicaciones de la existencia de la cultura de masas. Los Apocalípticos nos recuerdan a Adorno y su teoría crítica (Escuela de Frankfurt), exageradamente pesimista (casi resentida) “sostienen que los medios masivos se dirigen a un público heterogéneo y se especifican según medidas de gusto, así destruyen las características culturales propias de cada grupo étnico. Tienden a secundar el gusto existente sin promover renovaciones de la sensibilidad, también tienden a provocar emociones vivas y no mediatas, es decir, en lugar de simbolizar una emoción, de representarla, la provocan, la dan ya confeccionada. Estos medios, al estar inmersos en un circuito comercial, están sometidos a la ley de oferta y demanda, por eso dan al publico únicamente lo que desea, o peor aún, siguiendo las leyes de una economía fundada en el consumo. También, tienden a imponer símbolos y mitos de fácil universalidad, creando tipos reconocibles de inmediato y con ello reducen al mínimo la individualidad y la concreción de nuestras experiencias y nuestras imágenes”1, y los Integrados a una posición de defensa algo peregrina “la cultura de masas no es típica de un régimen capitalista, sino que nace en una sociedad en que la masa de ciudadanos participa con igualdad de derechos en la vida pública y en el consumo. Tampoco ha ocupado el puesto de una superpuesta cultura superior, se ha difundido entre masas que antes no tenían acceso al beneficio de la cultura (democratización del arte) en otros tiempos y que estaba sólo reservada a las clases privilegiadas”2
Hay implícita una pregunta que pierde pertinencia en esta época contemporánea de globalización y masificación ¿es bueno o malo que exista la cultura de masas?, especialmente en este tema la parcialidad demuestra una actitud clasista (que acompaña siempre a la vanguardia y el arte) y mezcla a su favor hechos que demuestran engañosamente la nocividad3 de la cultura de masas.
No es que la cultura de masas sea nociva, como cualquier otra cosa tiene implicaciones beneficiosas y otras que no lo son tanto, lo que sí hay que aclarar es que los integrados defienden hechos que muestran claramente una cara no tan amable de la cultura de masas y que serían los puntos flacos que los apocalípticos utilizarían para defenderse, sin duda hay argumentos que no son fuertes “el error de los Integrados estriba en creer que la multiplicación de los productos industriales es de por sí buena, según una bondad tomada del mercado libre y no que debe ser sometida a critica”4.
Pero además debemos preguntarnos si es en sí la cultura de masas lo que trae implicaciones adversas a las sociedades pues son las formas de divulgación lo que en mi opinión representan un problema, “no es la difusión por disco de la quinta sinfonía de Beethoven lo que la banaliza, es fatal que muchos productos culturalmente validos, difundidos a través de determinados canales, se someten a una banalización, debido no al producto sino a las modalidades de fruición”5.
Los medios utilizan planes de difusión que están regulados por líneas de poder, son éstas las que deciden las formas y los recursos utilizados para la difusión de los mensajes, estrategias poco propicias para el buen entendimiento y la buena asimilación, y que por el contrario invitan al letargo y a la sumisión.
Sin embargo la cultura de masas y mucho menos el Kitsch representan un peligro, más bien son una renovación de la cultura, un nuevo aire que se contagió de las vanguardias y que las re codifica a su manera “la exigencia de una constante autorrenovación, de convertirse en otro aún conservándose el mismo, constituye uno de los mecanismos fundamentales del trabajo de la cultura”6
Jurij Lotman presenta una teoría muy interesante que explica los fenómenos culturales a partir de la comunicación. Para él la cultura es una esfera (Socio esfera) que se compone de núcleo y periferia, entendiendo el primero como los cánones culturales, un sistema modelizador, y el segundo como la marginalidad, lo que está por fuera de las instituciones modelizadoras; y propone la existencia de una autorrenovación y autorregulación de la cultura, la Fase del destinatario.
En la Fase del destinatario el dispositivo central codificador (núcleo) recoge contenidos de la periferia y los re-significa, cambia la expresión, así se autorregula, busca la unidad. Mientras la periferia que es desorganizada proporciona respiración a la Socio esfera (la autorrenueva). La cultura de masas cumple la función de autorrenovación que describe Lotman y a la vez las vanguardias y el arte recogen de ella elementos que la autorregulan unificándoles.
“El mecanismo más flexible de esta última (es decir, de la periferia) hace de ella un lugar propicio para la acumulación de formas estructurales que, durante una etapa histórica posterior, se mostrarán dominantes y se desplazarán al centro del sistema.
En la medida en que, en todo sistema de cultura, la relación mutua del núcleo y de la periferia se completa, término a término, del juicio de valor alto-bajo, el estado dinámico de un sistema de tipo semiótico se acompaña, por regla general, de un cambio del alto y del bajo, de lo que es apreciado y de lo que no lo es, de lo que existe y de lo que parece no existir, de lo que puede ser descrito y de lo que no se presta a la descripción”7.
La globalización y los TIC’S han permitido que se compartan las diferentes culturas y sus manifestaciones. Cada día se proponen nuevas expresiones de éstas que implican una diferencia en los materiales, las configuraciones, en el ritual. Es a ésto lo que Umberto Eco llama Cultura de masas y a lo que le da poco valor, pero ¿no es igual de expresivo y diciente las pinturas de una chiva a los frescos de Raphael en la Capilla Sixtina?, son diferentes expresiones pero ambos manifestaciones de una cultura, de diferentes culturas.
1Encontrado en: http://www.eliceo.com/libros/apocalipticos-e-integrados.html (Última revisión: 30 de Noviembre de 2008, 11:48).
4Encontrado en: http://www.eliceo.com/libros/apocalipticos-e-integrados.html (Última revisión: 30 de Noviembre de 2008, 11:48).
5Ídem.
6 Lotman, Jurij M., Uspenskij, Boris A. Semiótica de la cultura. Madrid: Editorial Cátedra, 1979. p.89.
7 Ibídem p. 106.
Pollito.
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