domingo, 31 de mayo de 2009

ENSAYO

PURO PERIODISMO


Durante la lucha, mis simpatías no eran neutrales. Pero, al trazar la historia de estas grandes jornadas, he procurado estudiar los acontecimientos como un cronista concienzudo, que se esfuerza por reflejar la verdad.


John Reed.


Intrépido buscador de historias, habla comprometido con los pueblos del mundo, y muestra, a través de crónicas y relatos detallados de los hechos, las causas y las consecuencias de conflictos que afectan el devenir de las sociedades.

Desde la academia, John Reed mostró un espíritu de cambio que defendió siempre los más débiles,Se empapó vehementemente el espíritu radical que atravesó la vida universitaria, conociendo ampliamente los ideales liberales, anarquistas y socialistas que proliferaban entre los estudiantes”1. Criticaba lo ortodoxo de la Universidad de Harvard, con tono satírico por medio de su periódico El Burlón, publicación que lo catapultó hacia el reconocimiento en diarios y publicaciones famosas en todo el país.

Una vez licenciado en Harvard, con título universitario, en 1910 emprende un viaje por Europa pasando por Inglaterra, Francia, donde frecuentó los medios artísticos, y España; mas tarde, en 1912 vuelve a Norte América, propiamente a Nueva York, donde se erradicó.

Disfruta y vive como escritor aventurero la vida progresista de la ciudad, “Allí pude ver por vez primera que la realidad trascendía todas las magníficas invenciones poéticas del melindre y el medievalismo”2. Se incorporó al personal editor de la revista The Masses, el principal órgano de expresión de los intelectuales progresistas norteamericanos. También descubre su habilidad como cronista de acontecimientos históricos de gran importancia.

En febrero de 1912 encabezó la huelga textil de la región de Patterson, Nueva Jersey, donde apoyó el proletariado. “Su testimonio muestra que dominaba ya las mejores cualidades del periodismo revolucionario: simplicidad, belleza, emoción, profundidad”3, denunció cómo la violencia partía de los dueños hacia los obreros y como la actitud violenta que mostraban algunos periódicos, incitaba aun más la violencia hacia los líderes de la huelga.

Mostraba incesante interés hacia cualquier manifestación artística, una demostración de ello es que tiempo después de ser arrestado por sus declaraciones en contra del abuso del poder, propuso el montaje de una obra de teatro que contaba la historia, hacía cara a la oposición, y posiblemente recogería alguna ganancia económica. ‘En todos sus escritos políticos Reed mostró una especial sensibilidad por el arte y por el papel de los artistas en la revolución. Creía que en la nueva sociedad, los artistas pasarían a ser honrados y apoyados y los productos de su genio serían propiedad de todo el mundo’4.

Su trabajo como periodista era impecable. Tras pasar un año y medio en México viviendo la revolución, cultivó la confianza de los rebeldes y se involucró activamente en ella. Su participación precipitó una de sus obras más reconocidas México insurgente, “obra en la que combina un estilo literario preciso, objetivo, fiel a la verdad, como es propio del periodismo, con una extraordinaria calidad formal y gran cuidado por los detalles y las descripciones, tanto del paisaje como de los grandes personajes revolucionarios mexicanos”5.

En 1914 vivió junto con el dibujante Boardman Robinson, la guerra imperialista en Europa y en 1916 escribió La guerra en la Europa oriental, ilustrada por Robinson. Su relato mostró con contundencia su definición de la guerra. Las declaraciones dadas en esos tiempos trajeron muchos problemas para los periodistas de The Masses, algunos fueron perseguidos, otros muertos; sin embargo, Reed denunció las injusticias de la guerra y su desacuerdo hacia ella.

Pero sin duda alguna trabajo en Rusia fue el más sentido de todos. Su cuerpo y alma estaban ahí, apoyando el proletariado ruso pero su labor periodística intervenía para que honestamente mostrara los hechos con palabras imparciales y sencillas, con explicaciones para todos y de todo. La revolución de octubre no es muy fácil de entender “estoy obligado a limitarme a una crónica de los acontecimientos de que fui testigo y a los cuales me mezclé personalmente o conocí de fuente segura. El relato propiamente dicho va precedido de dos capítulos, donde expongo brevemente los orígenes y las causas de la Revolución de Octubre. Sé perfectamente que la lectura de estos dos capítulos es difícil, pero ambos son esenciales para comprender lo que sigue”6.

Sus apuntes en la investigación de este hecho dan origen a la que es reconocida como su obra maestra, Diez días que estremecieron al mundo. “En su obra, estructurada como una obra dramática, no oculta su toma de posición. Este gesto fue entendido hasta por sus críticos y adversarios, porque comprendieron que en una obra histórica como en una obra de arte -y los Diez días son ambas cosas-, la sinceridad es más importante que la falsa objetividad”7.

En 1918 proclama el Partido Comunista Obrero, donde trató de aplicar las líneas del bolchevismo a la vida del proletariado norteamericano.

En 1919 volvió a Rusia para participar en el II Congreso de la Internacional Comunista, la situación del país era aún peor que en la revolución, pero Reed demostró una vez más su honestidad como periodista y viajó por todo el país con credenciales del Partido bolchevique, en las condiciones más arriesgadas entrevistaba la gente del común, los verdaderos protagonistas y el corazón de sus relatos.

En 1920 trata de retornar a Estados Unidos pero es detenido por sospecha de tráfico de diamantes. El 17 de febrero de ese año falleció en Moscú de una infección de tifo. “John Reed está inseparablemente unido a la revolución rusa. Amaba la Rusia soviética y se sentía cerca de ella. Abatido por el tifus reposa al pie de la muralla roja del Kremlin. Quien ha descrito los funerales de las víctimas de la revolución como lo hizo John Reed, merece tal honor”8.

Juan Leonel Giraldo describe en el Prólogo de El cocinero y el capitán temerario la precisión y la entrega de John Reed al escribir, “En cuanto al profesionalismo para ejercer su oficio, es evidente que Reed, a pesar de que nunca escribió sobre ello, había logrado domar los ariscos misterios de conseguir una perfecta expresión”9.

John Reed es uno de los maestros del periodismo, combina imparcialidad, precisión y belleza en sus textos. Su sentir se refleja en los relatos donde, con vigor y cautela, expresa el sentir de los pueblos oprimidos.

1 Consultado en: http://www.antorcha.org/galeria/reed.htm (Última revisión: 22 de Febrero de 2009, 11:52)

2 Ibídem.

3 Ibídem.

4 Ibídem.

5 Ibídem.

6 Consultado en: http://www.marxists.org/espanol/reed/diezdias/prefacio_del_autor.htm (Última revisión: 22 de febrero de 2009, 12:36)

7 Ob. cit.

8Consultado en: http://www.marxists.org/espanol/reed/diezdias/prefacio_de_krupskaya.htm (Última revisión: 22 de febrero de 2009, 12:40).

9 Giraldo, Juan Leonel. “Prólogo”. En: Reed, John. El cocinero y el capitán temerario. Colombia: Editorial Universidad de Antioquia, 1987. p. 10.



Pollito.

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